que asqueroso el shampoo nuevo, es espeso, tiene olor a vinagre y es de color negro.
la etiqueta del envase recita: " Shampoo color carbón mineral".
ni siquiera huele a leña, más huele a vinagre. que asqueroso es el shampoo nuevo, y es tan espeso,
cuando apreté el envase para que saliera un poco se asomó una gota gigante que todavía no se
desprendía de la botellita y cuando dejé de apretar se devolvió hacia dentro.
¿quién en esta casa querrá oler a vinagre? ya no hay tiempo para acusaciones, el shampoo está en
la tina y solo yo quedo en casa. esperad un momento (voy y huelo el shampoo), efectivamente
huele a vinagre. yo también huelo a vinagre. debo hacer algo. debo hacer algo. debo botar ese envase
cochino. esperad un momento(voy al baño, agarro el shampoo y lo hecho en una bolsita).
en lo que tomás va saliendo de la casa, llegan sus padres que habían salido a pagar unas cuentas.
-hola padres queridos-dice tomás, con cierta dulzura extraña-tan rápido llegaron.
-andan todos patos despúes de tanta juerga-de pronto la madre nota una bolsita en la espalda
del chico-¿que llevais ahí?
tomás empezó de pronto a sentir un frío molesto es su sien, éste bajó rapidamente por
su espalda(no demasiado) y llenó de recuerdos escabrosos su mente. recordó por ejemplo el día
en que el profesor lo llamó al frente de la clase y lo hizo leer un capitulo entero
de "mac, el microbio reconocido" justo el día qué aprendió a pronunciar bien la erre.
-pobre de mí- pensaba él, mientras cursaba los tres pasos que separaban su pupitre del
pizarrón.-pobre de mí-seguía él.-pobre de él-pensaba el maestro.-pero si no sufre ahora será
peor después-. bueno, todo terminó cuando llevaba dies erres pronunciadas "edes",
cinco gotas asomadas es su pantalón, diez zancadas hacia el patio, una embestida contra
el inspector y una zurra del mismo.
-nada, es un regalo para la tía-el frío se hizo húmedo.
-¿esta de santo o algo?-empezó su padre-en ese caso yo lo sabría, esa siempre tan ventilada con sus días.
(la humedad se hizo líquido)
-déjalo.-agregó la mamá-debió haber estudiado toda la mañana y ahora quiere salir.¿tomó desayuno?
-eemmmm si, si tomé, y lavé y sequé y guardé mi loza.
tomás dió tres(quizá cuatro) pasos de espalda, luego dio media vuelta y caminó lentamente,
ahora con la bolsita aferrada con ambas manos a su pecho. luego se echó a correr.
-tan buena mamá- pensaba mientras daba zancadas. Para logra un limpio recuerdo de su madre cerró
los ojos sólo uno dos tres segundos cuando de pronto sintió que chocaba contra un poste de mil
toneladas, el shampoo en su bolsita voló diez metros y él yacía ya inconciente en medio del paso
de cebra de la esquina, con otro casi inconciente(no demasiado) junto a él.
y és común entre los escritores narrar algúna visión nebulosa, casi enigmática
u horrorosa cuando un personaje cae inconciente en medio de un paso de cebra, mas nada de esto le sucedió a tomás.
Pasadas un par de horas, el jovencillo sintióse mejor, empezaba(aún con sus ojos cerrados) a moverse un poco,
tocó una tela suave, palpó una almohada y un colchón, luego usó su nariz y olío la fragancia que malévolamente
lo había llevado a ese lugar, olió.....vinagre. Pensando que ya nada podía ser peor abrió sus ojos y hoo!!
grandiosa majestad de las circunstancias inesperadas!!,santísima orden de los destinos funestos!!,
cálculos infernales que guían el existir!!, sobre el velador que había junto a él, reposaba una fotografía
apoyada en una lamparita amarilla. Tomás sintió que sus ojos se hicieron pequeños y la sangre le llenaba
el cerebelo, no habría sido nada ver esa foto sin saberse en una habitación extraña, en una habitacion que
se daba por hecho era de esa persona, en la habitación del inspector.