
En fin, uno nunca sabe lo que le trae aqui, o quizá no se prefiere saber, como ese hombre que dibujaba universos y unicornios en chillán que pensaba que yo era un ambulante más, viviendo del sueldo de las calles y que después me vió yendome con el tío, siempre hay una nescecidad inconciente, como cuando se sube una mina a la micro y se sienta al lado de uno, o cuando alguien ofrece pastel de chocolate, pero, que me trajo aqui?, aburrido de huir de esas satisfacciones como juntarse con alguien o tocar un poco de jazz decidí hacer algo que no haré, y si llego a hacerlo creo que ya me habré olvidado de esto,a unque siempre me olvido, al fin y al cabo son cosas que humanamente gustan.
Después de estresarme lo suficiente y de reírme de cada cosa banal(todo se ha transformado en eso) que sucede me decídi salir de aquí, aunque se que es una especie de compasión con migo mismo porque llenaré ese espacio con más banalidades. Derepente miro todo como enfermo pero tengo que devolverme para borrar la letra que no puse con mayúscula, y déjo esa metafísica compulsiva para centrarme en mas banalidades. Aunque aún no defino bien donde terminan las banalidades y empieza lo divinamente exitante(lo normalmente disfrutable y común), aún no defino bien que significado puede tener el acumular mugre en la esquina de la pieza, o el sacarme el pelo por simple compulsión o de que me atraiga tanto ciertos nombres en el facebó y a otros le dé la profanada condición de banales.
Tambien está eso de que se repita tanto el 241, primero fue en algo común y corriente: la micro que tomaba todos los días para ir al liceo era la 241 y lo único interesante ke hallé ahí fue esa morena con la que tantas veces cruzamos miradas y que voyeristamente supe que se llamaba yenny, pero cuando transmutaron los numeros de las micros con las del transantiago no la volví a ver mas, ni a ella ni a la pelirroja que bailaba sola en las hecatombes del liceo, de ese entonses creo que la he visto solamente una vez más.. pero lo realmente perturbado es que me haya empezado a fijar sobremanera por ese número a tal punto de verlo casi cinco o mas veces al día, en ocasiones ha sido todo un deja vú como cuando se apareció en el cerro santa lucía, el 241 estaba impreso en un poste que estaba justo detras de donde nos pusimos a descansar, cuando lo ví fue "¡a la mierda!!", le quise sacar fotos pero mi hermano no me dejó por temor a los demonios que esto podría atraer( hooo justo estan tocando bohemian Rhapsody),...
Escuchando a estos queen me vuelven las ganas de componer canciones, igual que sucede con los coldplay,con los moby o incluso con los t22.
Ese esfuerzo previo es el que me hace estresarme, o que de improviso los simbolos del teclado se permuten y se me confundan, o el retroceder a cambiar la minuscula por mayuscula o cuando se sobreactivan los sentidos por la noche o cuando sé que hay algo en la pieza y prefiero seguir durmiendo.
ojalá las banalidades sigan su camino hasta el punto en que permuten por otras cosas, ojalá tambien que las obsesiones dejen de serlo y den paso al postre.
ojalá no aparezca algo tan morbosamente grotesco que me haga vacilar con esas personas que me produzen atraccion y repulsión en lel facebó